La ciclofosfamida es un medicamento de quimioterapia que se utiliza para tratar varios tipos de cáncer, como el linfoma, el cáncer de mama, el cáncer de ovario y algunos tipos de leucemia. Actúa como un agente alquilante, es decir, interfiere en el ADN de las células cancerosas, lo que impide que se dividan y crezcan.
Usos en pacientes oncológicos:
Se administra en combinación con otros medicamentos para potenciar el efecto terapéutico contra el cáncer.
Puede usarse en dosis altas para preparar a los pacientes para un trasplante de médula ósea.
También se emplea en enfermedades autoinmunes graves, como el lupus, en dosis más bajas.
Efectos secundarios:
Aunque la ciclofosfamida es eficaz, puede causar varios efectos secundarios, como:
- Náuseas y vómitos: Comunes durante y después del tratamiento.
- Caída del cabello: Suele ser temporal, pero puede ser un efecto muy visible.
- Infecciones: Al disminuir la producción de glóbulos blancos, puede aumentar el riesgo de infecciones.
- Problemas en la vejiga: En dosis altas, puede causar inflamación o sangrado en la vejiga (cistitis hemorrágica).
- Fatiga: Sensación de cansancio extremo.
- Infertilidad: Puede afectar la capacidad de tener hijos, especialmente en dosis altas o con tratamientos prolongados.
Es esencial que los pacientes sigan las indicaciones médicas y se realicen los exámenes periódicos para monitorear los efectos del tratamiento.