Fumar durante el tratamiento de quimioterapia puede ser muy perjudicial y afectar negativamente los resultados del tratamiento. La nicotina y otros compuestos tóxicos presentes en el tabaco pueden interferir con la capacidad del cuerpo para combatir el cáncer y recuperarse de los efectos secundarios de la quimioterapia. Aquí te explico los principales efectos que fumar puede ocasionar en pacientes que reciben quimioterapia:
- Reducción de la eficacia del tratamiento:
La quimioterapia busca destruir las células cancerosas, pero fumar puede disminuir la efectividad de los medicamentos al reducir la oxigenación de los tejidos. Esto significa que las células cancerosas podrían no responder tan bien al tratamiento.
- Mayor riesgo de complicaciones y efectos secundarios:
El tabaco puede agravar los efectos secundarios de la quimioterapia, como náuseas, vómitos, pérdida de apetito y fatiga. Además, puede empeorar la inflamación y el daño en los tejidos, especialmente en la boca, la garganta y los pulmones.
- Aumento de la toxicidad en el cuerpo:
Fumar pone más estrés en el hígado, que es el encargado de procesar los medicamentos de la quimioterapia. Esto puede aumentar el riesgo de toxicidad hepática y otros problemas graves de salud.
- Compromiso del sistema inmunológico:
El tabaco daña el sistema inmunológico, que ya está debilitado por el cáncer y la quimioterapia. Esto eleva el riesgo de infecciones y disminuye la capacidad del cuerpo para recuperarse de las enfermedades.
Dejar de fumar durante la quimioterapia puede mejorar significativamente la respuesta al tratamiento y la calidad de vida del paciente. Es recomendable buscar apoyo para dejar de fumar, como terapias de reemplazo de nicotina o programas para el cese del tabaquismo.