El cáncer de colon es una enfermedad común, pero la detección temprana es clave para un tratamiento exitoso. Aunque en las primeras etapas puede no presentar síntomas, es importante prestar atención a cualquier cambio en tu cuerpo.
Señales que no debes ignorar:
- Cambios en tus hábitos intestinales: Si notas diarrea o estreñimiento persistente, cambios en la consistencia o frecuencia de tus deposiciones, o sensación de que no se completan, es importante consultar con tu médico.
- Sangrado rectal: Cualquier tipo de sangre en las heces, ya sea roja o oscura, debe ser revisada por un profesional de la salud.
- Dolor abdominal persistente: Si experimentas dolor o calambres en el abdomen, o sientes hinchazón o distensión, es importante buscar atención médica.
- Pérdida de peso sin explicación: Si bajas de peso sin hacer dieta o ejercicio, es importante investigar la causa.
- Fatiga constante: Cansancio o debilidad que no desaparece pueden ser señales de alerta.
- Náuseas o vómitos frecuentes: Si experimentas náuseas o vómitos con frecuencia, es importante buscar atención médica.
- Anemia: Si te sientes fatigada, débil, tienes piel pálida o falta de aliento, es importante hacerte un chequeo.
Recuerda: Aunque estos síntomas pueden ser causados por otras condiciones, es fundamental consultar con tu médico para una evaluación completa.
Factores de riesgo que debes conocer:
- Edad mayor de 50 años
- Antecedentes familiares de cáncer de colon
- Historia personal de pólipos en el colon
- Enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa)
- Obesidad
- Dieta baja en fibra y alta en grasas
- Fumar
- Consumo excesivo de alcohol
Pruebas de detección para una detección temprana:
- Colonoscopia: Es la prueba más efectiva para detectar el cáncer de colon.
- Prueba de sangre oculta en heces: Detecta sangre en las heces, que puede ser un signo de cáncer de colon.
- Sigmoidoscopia: Examina la parte inferior del colon.
Recomendaciones:
- Consulta con tu médico sobre las pruebas de detección de cáncer de colon que son adecuadas para ti, especialmente si tienes factores de riesgo.
- Sigue una dieta rica en fibra y baja en grasas.
- Mantén un peso saludable.
- No fumes y limita el consumo de alcohol.